La preciada joya que encargó el zar Nicolás II de Rusia ha sido subastado en Londres, alcanzando una cifra record. ¿Por qué es tan importante?
La dinastía de los Romanov y su fatal desenlace acrecienta la leyenda de los huevos Fabergé. Algo que explica que la última pieza subastada ahora en Londres haya alcanzado los 26 millones de euros al cambiar de manos. No es para menos, pues cada una de las piezas de la colección es considerada una obra de arte, siendo la última gran colección de objetos de arte creadas por encargo, algunas perdidas tras la caída del zar en 1918. Así, el interés es mayúsculo siempre que aparece uno de estos huevos en subastas, donde los coleccionistas rascan sus bolsillos y vacían sus cuentas corrientes para hacerse con tan preciada joya.
El ‘huevo de invierno’ de Fabergé tiene nuevo dueño
La pieza que ha acaparado todas las miradas estos días pertenecía a una colección privada. Sobre cómo se ha llevado a cabo esta transacción millonaria ha hablado la directora del departamento de Fabergé y arte ruso de la casa de subasta, Margo Oganesian: “Es la tercera vez que se confía a Christie’s la venta del exquisito ‘Huevo de invierno’ de Fabergé. Con solo otros seis huevos de Pascua imperiales en colecciones privadas, esta es una oportunidad extraordinaria para que los coleccionistas adquieran una de las mejores creaciones de Fabergé”, reconocía en conversación con ‘El Cultural’.
Aunque la subasta incluía otras piezas como piedras preciosas, objetos de arte y muebles que rondaban los dos millones de euros, todos miraban con atención el ‘Huevo de invierno’. Es uno de los seis huevos que encargó el zar Nicolás II que está en manos privadas. En el listado de los que hay localizados aparecen 43 creaciones, mientras que se trata de encontrar los desaparecidos. Suelen exponerse al público en museos de medio mundo, también en propiedad del Kremlin. Como curiosidad, la familia real británica tiene uno de estos preciados huevos, así como también el príncipe Alberto II de Mónaco